LA LEYENDA DEL HOMBRE CAIMAN En el pueblo del Plato (Magdalena) existe la leyenda del Hombre Caimán, y a su alrededor la fiesta que se hace en su nombre en el llamado Festival del Hombre Caimán, y una plaza y monumento en su homenaje, que son patrimonio cultural de la ciudad. Antes que caimán, Saúl Montenegro fue un pescador casi analfabeta con una merecidísima fama de mujeriego pues en su lista figuran más de veinte damas que vivieron con él. En las fiestas de la patrona de Plato, la Virgen de la Inmaculada Concepción, celebradas del 8 al 15 de diciembre, Montenegro se lucía manteando toros en las corridas, con la misma valentía con que cazaba caimanes cogiéndolos por la mandíbula para finalmente desnucarlos. Saúl Montenegro creía en supersticiones tales como que los huevos de caimán aumentaban el tamaño de sus genitales. Su mayor fascinación era ver a escondidas las partes íntimas de las jovencitas que se bañaban en el “Caño de las Mujeres” del río Magdalena...
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